CÓMO SACARLE EL MÁXIMO PARTIDO A TUS JIGS


Poca cosa queda por decir ya que no se haya dicho sobre la pesca con jigs ligeros, por este motivo, este artículo va especialmente dirigido a los pescadores noveles y a los aficionados a otras técnicas de pesca que opten por iniciarse en la pesca con señuelo, también llamada spinning, aunque tengo la esperanza que también pueda interesar a algún pescador ya iniciado o experto. Dado que cada maestrillo tiene su librillo, tampoco sería extraño que algún pescador consagrado pueda aprovechar alguna sugerencia de las muchas que aquí plasmaré.

Mi primer contacto con este señuelo lo tuve hace aproximadamente unos diez años. Llegaron a mis oídos noticias sobre la gran eficacia de los jigs ligeros, antaño poco conocidos y utilizados, existía escasa variedad en los comercios por aquel entonces, naturalmente, me decidí a ponerlos a prueba. Salí como otras muchas veces a pescar embarcado en el del Delta del Ebro con la mirada puesta en el pescado azul, ya que según me habían comentado, en las numerosas pajareras que se forman en época veraniega, estas especies entraban muy bien con esta variedad de señuelos. Aquel día de prueba el resultado fue más que espectacular, acabé enamorado de este tipo de señuelo y desde entonces no utilizo otra cosa para la pesca de estas especies.

Los jigs ligeros son señuelos extremadamente polivalentes, todo en ellos son cualidades: su elevado peso en relación a su escaso tamaño y su forma aerodinámica nos permiten realizar lances muy largos; con solo dejarlos profundizar podemos prospectar distintas capas de agua; su movimiento (muy similar a las clásicas ondulantes tipo Toby) es muy atrayente y marca la diferencia respecto a otro tipo de señuelos; pescan mucho, peces de todos los tamaños y de especies muy variadas; se utiliza en mar, tanto desde costa como embarcados (donde los jigs ligeros son sin duda alguna el señuelo más eficaz) y se puede utilizar con excelentes resultados también en lagos para la pesca de grandes truchas; por si esto no fuera suficiente además son baratos si los comparamos con otro tipo de señuelos.

¿Qué es un jig?

El jig es un señuelo no demasiado sofisticado. Su sencillez es evidente y su diseño es muy básico, ya que se compone de un cuerpo rígido de plomo o aleación de zinc, pintado o recubierto de un papel holográfico y protegido con varias capas de epoxi, una anilla y normalmente un triple (aunque muchos pescadores prefieren substituirlo por un anzuelo simple de calidad). Su tamaño, forma y peso son variables dependiendo del modelo y la gama de colores que encontramos en el mercado suele ser bastante extensa. Las especies que podemos pescar con ellos son numerosas, tanto en superficie, a medias aguas o en el fondo, ya que cualquier pez depredador marino es susceptible de ser capturado con un jig. Se trata sin duda de un auténtico señuelo estrella. Si tuviera que escoger un solo señuelo para llevarme a una isla desierta sin duda alguna sería un jig ligero.

En este artículo trataremos sobre la pesca con jigs ligeros de lanzado, por lo que dejaremos de lado los jigs que se utilizan en la modalidad de jigging ya que, aún tratándose de señuelos muy similares, la técnica de pesca, equipos y montaje son distintos.


Equipo básico

El equipo que utilizaremos consta de una caña de 200 a 240 cm. y una acción de 40-50 a 80-100 grs., de acción de punta, ya que, aunque nuestro jig tenga un menor peso, si lanzamos bruscamente podríamos partir la caña si esta es un modelo con una acción demasiado baja. El carrete a ser posible de tamaño discreto y de buena calidad, un tamaño 3000 o 4000 será perfecto. El sedal, si optamos por un monofilamento, recomiendo un grosor de entre 0.30 y 0, 35 y si optamos por un trenzado o fusionado, de 0.10 a 0.20 será más que suficiente. El peso de los jigs que emplearemos estará entre los 18 y los 50 grs., dependiendo de las especies que estemos tentando o la distancia que busquemos alcanzar en el lance. Un emerillón nos permitirá cambiar de jig con rapidez y evitar las indeseadas vueltas provocadas por el giro del señuelo al navegar, que a medio plazo provoca nudos y pelucas en nuestro sedal, impidiéndonos lanzar correctamenten. Este equipo ligero nos permitirá pescar los peces que encontraremos de manera más habitual en nuestras costas: lubinas, caballas, estorninos, jureles, agujas, obladas, espetones, palometas blancas, pequeñas serviolas, melvas, lampugasy ejemplares pequeños y medianos de bonito, atún, bacoreta, albacora, palometón, anjova, etc. Si pretendemos pescar túnidos más grandes o palometones, anjovas y serviolas de buen tamaño, es preferible utilizar un equipo algo más potente. En este caso, la caña no requiere de una mayor longitud, pero sí de una mayor acción, de 100 a 200 gr., un carrete también mayor, de tamaño entre 4000 y 8000, un sedal trenzado o fusionado con una resistencia de cómo mínimo 40 libras y aumentar el peso de los jigs (entre 50 y 80 g). Los grandes peces pican igual o incluso mejor a un minúsculo jig de 25 o 35 g. pero es preferible pescarlos con un jig mayor, que incluya también un triple más grande o a ser posible un buen anzuelo simple, ya que de otra forma podemos perder numerosas capturas por la rotura o apertura de un triple demasiado pequeño. Con las grandes anjovas es importante colocar un terminal acerado entre la línea y el jig, ya que sus potentes dientes, en numerosas ocasiones romperán nuestro sedal. Si utilizamos trenzado es recomendable emplear un bajo de monofilamento. Hay numerosos nudos para unir el bajo de línea con la línea madre: Albright, Bristol, Peixet Knot, midknot, etc. y además, tenemos la ventaja de que hoy en día podemos encontrar en nuestros comercios pequeñas máquinas que nos facilitan mucho esta tarea.

¿Dónde, cuándo y cómo?

Como siempre las mejores horas para esta pesca son las primeras y últimas del día cuando la luz es más débil, momento que aprovechan los predadores para cazar, aunque la podremos practicar con mejores o peores resultados a cualquier hora del día. La mejor época del año es el verano y el otoño, debido a que en esta época cálida hay más pescado, está más activo y hay una mayor diversidad de especies en nuestras costas, aunque paradójicamente los jigs son los señuelos más utilizados y eficaces en invierno, ya que nos permiten pescar cómodamente los fondos donde se encuentran la mayoría de predadores en esta época.

Pescando cerca de la costa las posibilidades que nos ofrecen estos señuelos son muchas. En las inmediaciones de las playas pescaremos en superficie y medias aguas buscando: lubinas, jureles, jurelas, obladas, caballas, estorninos, palometas blancas, espetones, agujas, anjovas y palometones y si recogemos con mayor lentitud, prospectaremos el fondo en busca de los predadores que habitan en la arena, roca o zonas mixtas. La velocidad de recogida variará dependiendo de las especies que pretendamos pescar, hay pescadores que realizan una recogida moderada con muy buenos resultados, aunque yo prefiero una recogida rápida, con bruscos tirones, este tipo de recogida es la que siempre me ha dado los mejores resultados y abundantes capturas. Algunas especies, la anjova, el palometón y las de aguas azules por ejemplo, gustan de recogidas algo más alegres a veces incluso frenéticas, con el jig saltando encima del agua. Es recomendable en este estilo de pesca, variar la velocidad de recogida hasta dar con la más adecuada para las especies que se encuentren presentes en ese momento y lugar. La forma del jig es determinante en algunas situaciones y con algunas especies como la lubina, que prefiere los jigs alargados y delgados o la palometa blanca, que por su diminuta boca prefiere los jigs de pequeño tamaño, aunque por lo general lo más productivo es imitar la minitalla en que se ceban los predadores en ese momento. Si los cardúmenes se encuentran a bastante distancia, un jig mayor, de 50 grs. puede ayudarnos a ganar esos metros que marcan la diferencia entre tener o no tener picadas. El color del jig a emplear variará dependiendo del estado y de la claridad del agua, por lo que si ésta es calmada, clara y transparente nos decantaremos por tonos naturales (sardina, azul o caballa, éste último es mortal), dejando los colores chillones (blanco, rosa, naranja, etc.) para los días de mar muy revuelto o turbio en los que la visibilidad es menor.

Otros lugares excelentes para pescar con jigs son las inmediaciones de desembocaduras de ríos, canales, acequias y salidas de agua caliente en nucleares y térmicas. En estos lugares se acumula el pescado pequeño que se alimenta del plancton y materia orgánica que arrastra la corriente, con la consecuente presencia de peces mayores que llegan atraídos por semejante festín, siendo habituales: lubinas, anjovas, palometones, serviolas, espetones, agujas, jureles, jurelas, lampugas, etc. Otro lugar interesante a prospectar es la zona donde cambia el color del agua de forma brusca por confluir dos corrientes marinas, donde se une el agua dulce de un río a la salada del mar o donde hay cambios bruscos de profundidad. Muchas veces estos cambios de color del agua son notables, encontrando una franja de agua muy clara o transparente y la otra muy turbia u oscura, lugar donde se ocultan los predadores para acechar a sus presas y que resulta muy productivo. Pescando el fondo, si este es rocoso, paseando el jig a tirones o dientes de sierra, podemos capturar serranos, meros, arañas, cabrachos, escórporas, etc., si el fondo es arenoso podemos capturar el agresivo pez araña.

Pesca en pajareras

Donde los jigs ligeros son sin duda alguna el señuelo estrella es en las aguas azules, especialmente en época estival cuando hay una mayor diversidad de especies. Un día de alta actividad puede resultar agotador y podemos acabar con los brazos molidos de sacar pescado. La localización del pescado es el punto clave para tener éxito. Si la fortuna nos acompaña y hay pajareras tenemos muchas posibilidades de éxito. Los pájaros son unos excelentes indicadores de la actividad de los peces y acompañan a los cardúmenes, lanzándose en picado al agua a capturar la minitalla, mientras enormes chapoteos en el agua nos avisan de los ataques que nos interesan, los de los peces predadores. Las pajareras tienen una duración limitada, a veces para nuestra desesperación de pocos segundos y también presentan mucha movilidad, se desplazar muy rápidamente, formándose y desapareciendo aquí y allá, unos buenos prismáticos nos permitirán localizarlas y una barca potente nos dará la posibilidad de poder aprovecharlas al máximo, debido a que podemos llegar a ellas en menos tiempo y pescarlas durante más tiempo. A veces, en ausencia de pájaros, podemos localizar el pescado por los ataques que apreciamos en la superficie del agua, ya que, si el mar está en buenas condiciones suelen ser evidentes. La mejor forma de encarar una pajarera es con la barca a favor del viento para que este nos vaya aproximando a la misma. Frenaremos la barca al límite de un lance cómodo (entre 30 y 40 metros) para no molestar al pescado. Los jigs son señuelos estupendos para pescar en las pajareras, ya que su elevado peso en relación a su tamaño y su forma aerodinámica nos permiten realizar lances muy largos, evitando así acercarnos en demasía, lo que conllevaría espantar al pescado, estos lances largos son imposibles de realizar con otros señuelos más ligeros, por ejemplo con un minnow. Nunca deberemos pasar con la barca por encima de la pajarera,ya que la mola de pescado automáticamente desaparecerá en las profundidades. Cuando estemos demasiado cerca, lo más adecuado será dar un rodeo hasta recobrar la posición inicial. Esta es la teoría, la práctica es más complicada, el impredecible comportamiento de las pajareras, las malas condiciones del viento o del mar y la feroz competencia que se genera con otras embarcaciones, son factores que pueden dar al traste con un aparente buen día de pesca (practicando spinning o curricán es habitual encontrar numerosas embarcaciones que entorpecen nuestra actividad, sobre todo si pescamos zonas cercanas a grandes urbes y en fin de semana). Si las condiciones son buenas, una vez nos hemos posicionado cómodamente delante del averío, lanzaremos nuestro jig en medio de la confusión, si los peces están activos las picadas suelen ser casi inmediatas, nada más caer o al empezar a hundirse el señuelo, no es cosa rara que todos o casi todos los miembros de una misma embarcación realicen capturas de forma simultánea. Los laterales de la pajarera también son puntos muy productivos. Si los peces están remisos a picar probaremos a recoger lentamente dando pequeños tirones, técnica que suele dar buen resultado, así como variar la velocidad de recogida hasta dar con la adecuada en ese momento. Una vez sentimos la picada es preferible clavar enérgicamente, ya que el pescado azul tiene la boca bastante dura y mucha potencia luchando y por tanto debemos asegurarnos que tienen bien prendido el anzuelo. Otra ventaja más del jig es que suele clavar de forma excelente, caso aparte es el de los jureles, que tienen una frágil boca, en caso de dar con una mola de estos clavaremos con suavidad, de otra manera los perderemos en gran número. Las pajareras que se forman cerca de la costa suelen estar formadas normalmente por anjova, palometa blanca, jurel, caballa, estornino o mixtas, a medida que nos vamos alejando van desapareciendo las formadas por anjovas y palometa blanca para dar paso a melvas, bonitos, bacoretas, albacoras y atunes o un mixto conformado por varias especies. Esto no es matemático, ya que existe una amplia zona intermedia donde conviven los dos grupos y en la que se pueden capturar una gran variedad de especies dentro de la misma pajarera, además la distribución de especies varía en cada zona dependiendo del tipo de costa, profundidad de la plataforma continental, corrientes, peces presa presentes, etc. Aunque yo prefiero pescar con jigs de 25 o de 35 grs. por su gran polivalencia, muchas veces tenemos constancia de que hay cardúmenes de bonitos y bacoretas a cierta profundidad, pero los predadores menores, jureles y caballas por lo general, impiden que profundice el jig, ya que pican sin descanso, en ese caso, lo más recomendable es substituir el pequeño jig por un jig más grande,  mínimo 50 grs., que profundiza más rápido y nos dará mayores posibilidades de alcanzar a los predadores más grandes del fondo, el Amulet Diamond de 50 grs. es tremendamente selectivo con bonitos de buena talla. A veces desaparece de improviso la actividad y los ataques en superficie pero el mar alrededor de la zona de pesca continua rebosando de peces, en esta situación lo ideal es lanzar y dejar profundizar el jig recogiendo a tirones y variando la velocidad hasta dar con la capa de agua y recogida más productivas.

Pesca en ausencia de actividad

Muchas veces los indicadores naturales brillan por su ausencia, en ese caso lo mejor es emplear una sonda para localizar los cardúmenes y una vez ubicados, dejar caer nuestro jig. Muchas veces los peces pican durante la caída del jig, por lo que deberemos estar atentos a cualquier movimiento o parón del sedal. Si no han picado, podemos recoger a tirones, más o menos bruscos o emplear la técnica denominada pirking, que consiste en mover el jig por el fondo a tirones de la caña sin utilizar el carrete, como si de un yo-yo se tratara, esto hace saltar el jig sobre el fondo, muy efectivo cuando los peces se muestran inactivos y remisos a picar. Si no disponemos de sonda, podemos practicar el curri con un jig hasta dar con el pescado, momento en el que pararemos motor y lanzaremos los jigs o continuaremos pescando a curri, según nuestra preferencia. El curricán con jigs (con un quita vueltas unido al señuelo para no retorcer la línea), es muy efectivo a velocidades medias o altas, especialmente con lampugas, bonitos, melvas, bacoretas y atunes, verdaderos torpedos del mar.

Mis jigs favoritos

Un buen surtido de jigs nunca debe falta en mi caja, aunque he descartado los colores que menos pescan y he dejado en catálogo los de eficacia contrastada, mis favoritos son los Amulet Diamond de color caballa, especialmente los modelos Bright, Pacific y Atlantic, otro color que me ha dado muchas capturas es el Purple y en condiciones de aguas turbias empleo mayormente el color Pearl. Aunque no lo utilizo mucho, me consta la gran eficacia del Pink que es muy demandado por un gran número de aficionados que lo emplean con excelentes resultados. En cuanto a tamaños, los jigs de 25 grs. y 35 grs. son los que suelo emplear de manera habitual, cambiando a 50 grs. si hay indicios de peces de mayor porte.

Para mí el jig es el señuelo más eficaz y práctico que existe, un fijo en mi caja de pesca.